1) El disco, que quedó inacabado en 2006, ha sido finalizado por Eef Barzelay y sus nuevos acompañantes.
2) Las letras nos son familiares:...
Seguir leyendo1) El disco, que quedó inacabado en 2006, ha sido finalizado por Eef Barzelay y sus nuevos acompañantes.
2) Las letras nos son familiares: ironía para retratar las contradicciones de la fe, el amor y lo que nos deparará el futuro.
3) Sus nueve canciones "resetean" la historia del grupo con naturalidad y la ponen en marcha sin traumas ni simulacros del pasado.
Uno de los más prestigiosos críticos musicales de las últimas décadas, Robet Christgau, considera a Clem Snide un gran ejemplo de estadounidense impasible. Un grupo que sabe poner cara de póquer. Christgau se rindió pronto a su talento, pues ya en 1998 recomendaba su disco de debut, “You Were A Diamond”; él, como tantos otros colegas, sucumbió al humor ingenioso y la dulce melancolía de las canciones de Eef Barzelay y compañía. La banda, fundada en 1990, recolectó durante el primer lustro de este siglo aplausos generalizados de crítica y públicos. Tantos que su cóctel (pop de anteayer, jazz de medianoche, country de madrugada y folk de media tarde: todo, para gente de hoy) parecía llamado a empresas importantes. Pero en 2006 saltaron las alarmas: su continuidad pendía de un hilo. Ocurrió al empezar a grabar en Nashville su sexto disco, este “Hungry Bird” que ahora, por fin, ve la luz, cuando problemas personales y económicos fulminaron la formación. ¿Adiós definitivo? Barzelay, necesitado de volar en solitario, abandonó aquel proyecto para publicar dos álbumes con su nombre, “Bitter Honey” (2006) y “Lose Big” (2007), y la banda sonora del premiado filme “Rocket Science”. Pero contradiciendo a “El gran Gatsby”, en cuyas páginas Francis Scott Fitzgerald escribió que “no hay segundas partes en las vidas estadounidenses”, Eef se replanteó su decisión.
Fue durante las sesiones del citado soundtrack de “Rocket Science”. Ahí regresó a su cabeza el disco inacabado de Clem Snide. Decidió acabarlo con la ayuda de sus nuevos músicos y “resetear” lo que en 2006 había puesto en barbecho. Se entiende ese empeño: “Hungry Bird” suena enteramente como un disco del grupo que parió los seminales “Your Favorite Music” (99) y “The Ghost Of Fashion” (2001), con esa ambivalencia, marca de la casa, que permite a su música oscilar de lo iluso a lo apocalíptico. Las letras también nos son familiares, porque siguen buscando desenterrar esas contradicciones inherentes que pueblan la fe, el amor y el futuro. Y todo eso, claro, con cara de póquer. Como si Buddy Holly fuera el rey de la ironía. Que el álbum que casi mata al grupo haya sido el que ha convencido a su líder para continuar con esa historia demuestra la fuerza de estos temas. Son nueve y no suenan ni a seudo acontecimiento ni a simulacro del pasado (el reciente de la banda). Cuesta imaginar a Lambchop rechazando una canción como “Born A Man” o a R.E.M. no sintiendo que han escrito para ellos “Pray”. Eef Barzelay ha vuelto a dar cuerda a un reloj que en 2006 le despertó dudas. Ahora ya sabe que es el que mejor marca sus horas.
1.Me No
2.Born A Man
3.Hum
4.Burn The Light
5.Encounter at 3am
6.The Endless Endings
7.Our Time Will Come
8.Beard Of Bees
9.Pray
10.With All My Heart
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